Aunque desde 2018 se logró frenar la tendencia negativa en el sector energético, México aún enfrenta una alta dependencia del gas natural importado, que actualmente cubre cerca del 75 por ciento de la demanda nacional.
Ante este escenario, el país apuesta por diversificar su matriz energética mediante el fortalecimiento de fuentes limpias y el aprovechamiento de recursos propios. Entre las metas planteadas destaca el incremento de las energías renovables hasta alcanzar un 38 por ciento de participación.
De forma paralela, se prevé un impulso a la producción nacional de gas, con el objetivo de llegar a 4 mil 49 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) para el año 2030.
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